A modo de prevención ya que tratar a tiempo una pequeña molestia en los pies o detectar una mala pisada puede evitar problemas mayores a corto y largo plazo como uña encarnada, traumatismos, entre otros.
La salud podológica es fundamental para prevenir la aparición de diversas patologías que no solo afecten a los pies, sino también a otras partes de nuestro cuerpo como rodillas, cadera o columna.
Las actividades físicas pueden ocasionar algunos problemas que debemos prevenir y controlar para evitar que se conviertan en lesiones o patologías más graves.
Por este motivo, es aconsejable acudir mensualmente a un podólogo certificado, que te asesore en cómo realizar la actividad y generar el menor impacto posible en tus pies para prevenir futuras patologías
Uso de Material quirúrgico esterilizado - Evaluación inicial del paciente - Asepsia de la piel - Limpieza de surcos - Onicotomia (Corte de uñas) - Eliminación de queratosis (durezas simples) - Hidratación - Masaje podal.
Si al momento de la atención la profesional determina que su servicio se trata de atención clínica o avanzada se le informaran los valores adicionales oportunamente.
La función principal de un podólogo es supervisar el buen funcionamiento de nuestros pies, y, gracias a sus conocimientos en medicina general, fisiología, anatomía, biomecánica y farmacología, asegura la salud del cuerpo, la cual empieza por los pies.
Por ello si notas molestias, dolores o anomalías no dudes en asistir a un control podológico para solucionar lo antes posible una posible patología
Lo más frecuente que podemos encontrar durante un control son las durezas (hiperqueratosis), en donde la zona más común que aparece es la planta de los pies, el talón y el ante pie, ya que son las zonas de nuestro cuerpo que más peso soportan, especialmente si estamos acostumbrados a pasar mucho tiempo de pie o caminando.